Viktor H. Morales

Diseñador gráfico y Web. WordPress. Emprendedor. Viajero.

El pueblo quiere saber: Guangzhou, China.

Ya pasó una semana desde que dejé la comodidad de la tierra que me vio crecer para aventurarme a nuevas emociones. En aquel hogar dejé muchísimas cosas, como la familia y los amigos (por mencionar lo más importante). Pero sin lugar a dudas, lo que más dejé fueron preguntas. Si, preguntas.

En el artículo de hoy voy a intentar responder a algunas de las tantas preguntas que me han hecho, y que hasta yo mismo me hice, desde tiempo antes de viajar y otras tantas que recibí ni bien pisé el continente asiático. Algunas descabelladas, otras informativas y otras de interés turístico.

tv tower yangshuo china october 2014

En un orden cronológico debería comenzar por la inevitable pregunta: ¿Porqué no te pones a trabajar y te dejas de dar vueltas? Mi respuesta a ello es: ¡No! No puedo permitir que mi vida pase frente a mis ojos y yo sólo ser un espectador. Me rehusó totalmente. Quiero algo más y soy conciente que hay algo muchísimo más grande afuera. No quiero esperar a que me suceda, quiero hacer que suceda.

¿Vas a dejar la seguridad de tu trabajo y a vender todas tus cosas por un viaje? No. No dejo todo ‘sólo por un viaje’. Dejó todo por vivir mi vida.

¿A dónde te vas a ir? ¿Dónde vas a parar? ¿Cómo vas a hacer con la plata? Estas preguntas también me las he hecho yo mismo. Comencé a buscar posibilidades y sucedió que una pareja amiga, que se encuentra en China (Ger y Flor de “De la mano por el mundo“), me ayudaría con mis primeros pasos.

En cuanto a plata… tenía ahorrado unos $ar 25mil que invertí en: pasajes de Ushuaia a Buenos Aires; otra parte en estadía en Bs. As. (una amiga me ayudo a ahorrar mucho en esto brindándome alojamiento); visados ($ar 1.500); y lo más costoso: el pasaje hacia China que rondaba unos $ar 13mil. Con el resto compré dólares, necesarios para poder manejarme en el exterior hasta llegar a destino y luego ver que inventar para generar plata. Llegó la hora de la verdad y ya me despedía de Argentina y en China ya estaba todo listo para mi arribo.

Luego de unos días de mi llegada fueron inevitables las preguntas:

¿Cómo es la ciudad y su gente? ¿Es organizado? Ingresé a China por el aeropuerto internacional de Hong Kong y la verdad que más que un aeropuerto es una ciudad. Hay un metro que te lleva a distintas partes dentro del aeropuerto y es el que también hay que tomar para salir de ahí. En Hong Kong vas a encontrar voluntarios que hablan en inglés, cualquier duda que tengas, te acercas y sabrán ayudarte. Guangzhou es otra cosa.

En Guangzhou la ciudad es organizada, no así su gente. Tampoco hablan inglés, por lo que si en tus primeros días te perdés en la ciudad, te va a resultar un poco complicado volver a ubicarte (escribí un artículo con un tip importante a tener muy en cuenta). Destacaba, en varios comentarios, sobre los medios de transporte. Los metros son los que más utilizo y en cada estación tenes un mapa con la información de las distintas estaciones, y lo mejor de todo, una vez dentro del tren, es que tenes aire acondicionado. ¡Gran alivio!

Me han preguntando también sobre el costo de vida, el cual hasta ahora no lo encontré caro. A momentos de escribir este artículo, $usd 1 equivale a 6rmb (6 yuanes). Cenar afuera puede costar unos 40rmb y se come muy bien. Luego tenes fábricas de todo tipo, y es lo que hace que el costo de ropa, tecnología y comida en general, sea más económico.

¿Cuánto es un sueldo promedio allá? Hasta ahora conocí gente que trabaja por 9mil rmb. ¿Y cuanto cuesta un alquiler promedio? He visto departamentos muy lindos de hasta 3 ambientes a 4mil rmb.

Otra pregunta común es sobre la comida y la cultura. En ésta semana que llevo acá, probé más comida árabe, mexicana e india que china; y no he probado nada que me haya disgustado, todo lo contrario, a cada momento descubro nuevos sabores. En cuanto a la cultura, todavía no la he vivido/sentido al 100%. Pero personalmente descubrí que mientras que no se metan con mi vida, nada puede molestarme o disgustarme. Probé comidas, percibí una gama impresionante de olores y colores; y hasta logré comunicarme con la gente local sin tener que hablar.

Solo pasó una semana desde que llegue y lo que vivo día a día es inmenso. El mañana es una puerta con muchísimas más experiencias, con más sorpresas, con más viajes, con más historias por escuchar… “¡la puta que vale la pena estar vivo!”.

No duden en dejar sus preguntas, o comentarios… y para aquellos que sueñan despiertos… dejen de soñar y ¡sean acción! Afuera no estamos solos, siempre hay gente dispuesta a ayudarnos.

¡Salud!

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