Memorias de un vagabundo: Un viaje por el 2015

De a poco, tranquilo y sin prisa se va despidiendo el 2015. Lo invito a tomar unos tragos antes de que se marche. Se sienta en la mesa y se prende un pucho mientras le sirvo un tinto. Permanecemos en silencio por unos instantes mientras cruzamos alguna que otra mirada cómplice mientras se nos pianta una mueca, intento de sonrisa.

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En artículos anteriores fui desglozando parte de lo que fue el 2014, donde también hubo mucha aventura y que compartía en artículos como “Viajar: mi primer viaje fuera del país (de Argentina a China)” y “Ángeles de Polonia”. De ahí retomamos la historia y repasamos a grandes rasgos lo más importante de este año.

Polonia: navidad y año nuevo

Despedíamos el 2014 en Zamosc, Polonia en una cuenta regresiva en polaco (claro) dandole paso al show pirotécnico marcado por “Du Hast” de Rammstein (de fondo) mientras se le sumaban los alaridos desenfrenados de la audiencia mientras descorchaban el primer champagne del año.

Ucrania: navidad greco católica

El 7 de Enero estabamos en Ucrania listos para darle la revancha a la navidad ya que es cuando se celebra el nacimiento de Jesús, acorde con el calendario juliano. Salimos a recorrer el barrio anunciando el nacimiento de Jesús a través de villancicos (en Ucraniano, claro). No, no me aprendí ninguno. Pero si tuve un encuentro cercano con el alfabeto cirílico donde jugabamos con unas niñas a que yo adivine que significaba lo que ellas escribían.

Rumania: más que un voluntariado

El 14 de Enero viajamos con destino a Rumania teniendo que cruzar la frontera desde Solotvyne, Ucrania a Sighetu Martmatiei, Rumania a pie donde casi  no me dejan entrar por no reconocerme el pasaporte como válido. Presento el DNI. Me aprueban. Continúo viaje y llego al día siguiente tarde por la noche, y de suerte, a la casa de Iuliana para compartir vida junto a su familia y vecinos. Por esos caprichos del universo conozco a Mirela e la sua piccola e bella figlia Ariel (Aru).

Bulgaria: haciendo familias de noroeste a sureste

Me despedía de Iulia y los vecinos de Sat Vidra, Rumania el 23 de Febrero. Vuelvo 12hs después nuevamente al barrio. Falló mi misión en el intento de hacer dedo (auto-stop). Junto energías y el 27 de Febrero viajo con éxito, cruzando la frontera en tren hasta Vidín para continuar hasta Brusartsi donde nos enconstramos con Simone en esa piccolina estación de tren. Vamos en auto hasta destino final: Odorovtsi, Bulgaria. Conozco a Angela, a sus canes, felinos y a la cantidad de aves de distintas especies que tienen en aquel pueblo de apenas unos 8 habitantes. Vivimos en la inmensa paz de aquel entrañable Odorovtsi.

El 30 de Marzo dico addio a questa grande famiglia italiana con l’amore para dirigirme a lo que sería el último hogar que aceptaría en este viaje. Con un bus saliendo a las 16hs de Montana, llego a Sofía, capital de Bulgaria. Me despido de Marcin (co-voluntario en mi tiempo junto a Simone y Angela) y a los 20 minutos estoy viajando a Plovdiv donde paso una noche en un hostel recomendado por quien sería mi próximo anfitrión. Temprano al día siguiente me tomo un mini bus que me lleva hasta Ivan Vazovo dejándome en el desvío sobre la ruta. Pocos minutos después, conozco a la familia Koev. A medida que pasaban los días, más y más compartíamos con Atanas y su familia (Naska, su esposa, y sus tres hijos Bob, Cyana y Yasen). Mucho juego con los niños a quienes recuerdo con amor, y profundas charlas y actividades con sus padres.

Argentina: Hogar, dulce hogar

El 14 de Mayo vuelvo a Argentina y coordino con mi hermano para pasar a saludarlos unos días a el y su familia en Buenos Aires.

Ya en lo de mis viejos en Paso de la Patria, Corrientes, y luego de haber descansado unos días, resolvemos un viaje por Salta y Jujuy y así fue como el 29 de Mayo iniciamos la odisea por tierra. Una semana de sabores y colores por el noroeste argentino sintiendo la fuerza de la madre pachita en toda su extensión.

En Junio vuelvo a tocar mi hermosa tierra fueguina. Mi gente, familia, amigos, socios y clientes. Toda mi vida está allí. En esa pequeña y coqueta ciudad que cuelga al final de “el nuevo nuevo”.

En Agosto del corriente (que de a poco va terminándose la botella de vino tinto borgoña) comienzo a trabajar en el Hotel Cilene del Faro como recepcionista. 3 Meses después, viajo nuevamente para El Paso.

2015: El final (agradecimientos y deseos)

Henos aquí, 2015, compartiendo nuestras últimas mesas. El 24 y 31 de Diciembre lo vamos a pasar acá en El Paso junto a la familia.

Fueron muchas las personas que conocí en este viaje que me han inspirado conforme avanzaba por este sinuoso pero bello camino que es la vida. A todos y cada uno de ellos los abrazo y les digo gracias, mientras los miro a los ojos y siento sus almas. Gracias. Gracias por ser. Y también agradezco a esa fuerza mayor que hace que nuestros destinos se crucen.

A todos ustedes, les deseo unas felices fiestas y un próspero año nuevo. ¡Salud, amor y paz!

Ya Enero nos espera con nuevas ruteas semi-planeadas, más historias y más personas. Pero esto ya es… otra historia.

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