Memorias de un vagabundo 2016

En el capitulo anterior, la historia terminaba (o comenzaba) con mi paso por unos meses por Ushuaia, luego de un viaje por China y Europa del este visitando familias e intercambiando ayuda en institutos de idioma y granjas.

Confieso que no soy un gran contador de historias, y este artículo lo escribí “apurado” ya que se acercaba la fecha de entrega, que no es más que una fecha que me impuse a mi mismo.

Al igual que el año pasado, decido hacer mi propio “Year in review” pero no como en un video automatizado como te sugiere Facebook, que dicho sea de paso mi video no refleja en nada mi 2016. Este “Year in review” personal es un repaso por un viaje que comenzó en Noviembre del 2015 y “concluye” con este artículo.

Antes de continuar quiero que sepas que, aunque quizás no me conozcas, te deseo tranquilidad y una próspera vida llena de amor con todo lo que te rodea. Te deseo éxito en todo lo que te hayas propuesto, en lo que haces y en lo que te propongas a futuro. Nunca dejes de soñar y, más importante, de hacer.

Introducción.

Ya les advertía que no soy un gran narrador de historias. Hay mucho para contar, pero me avocaré a los hechos y personas más importantes de esta segunda etapa de mi vida como vagabundo.

Noviembre 2015. Luego de haber trabajado 3 meses en la recepción del hotel Cilene del Faro en Ushuaia, vuelvo a armar la mochila para comenzar con mi necesario vagar. Mi primera parada es en en Paso de la Patria, Corrientes, que es donde vive mi viejo y en donde nos reunimos con la familia para dar la bienvenida al 2016.

¡Mochilas listas!: Posadas.

Para Enero del 2016, Marcos (socio y amigo) aprovechó sus vacaciones para viajar con su mochila desde Ushuaia. Su aventura lo llevó a recorrer la patagonia y, días más tarde, nos encontraríamos en Corrientes.

Ya en El Paso, aprovechamos una noche de descanso y al día siguiente saldríamos a la ruta a intentar un auto-stop bajo el caluroso verano correntino. Dijimos “Si pasa un micro que va hasta Posadas, lo tomamos“. Y así fue como luego de unas pocas horas sin haber logrado que nadie nos levantara, cumplimos con lo dicho y nos tomamos el primer bus que pasó.

Viajamos a la capital de la tierra colorada, Posadas. Al llegar, Marcos se pone en contacto con un amigo suyo que nos prestó su casa para hospedarnos unos días mientras estaba de vacaciones en Brasil.

Nos acomodamos y aprovechamos para recorrer la ciudad, pasar la tarde en la playa, y por las noches quedarnos en algún que otro bar escuchando música en vivo.

Por alguna razón que no recuerdo, no nos cruzamos a Encarnación, Paraguay. Un bus nos llevaba hasta allí por solo unos pocos pesos. ¡Pero no importa! No faltará oportunidad.

Admito que Posadas tiene un fuerte efecto en mí. En cada visita, más me enamora. Pero, lamentablemente, había que continuar.

Acampando en los Saltos del Tabay, Jardín América.

Recordé Los Saltos del Tabay, y aprovechando que ambos estábamos preparados para una situación apocalíptica que nos obligase a acampar, decidimos ir a pasar unos días en este hermoso lugar rodeado de naturaleza. Al llegar a Jardín América, esperamos el mini bus que, por unos AR$12 c/u, nos llevaría a destino.

Era un hermoso 21 de Enero en donde libres de toda preocupación solo nos quedaba disfrutas de la naturaleza y las aguas de los saltos. Tranquilidad, naturaleza, río y noches de charlas de “negocios” y miscelaneas. Días más tarde volveríamos a la realidad social.

Tel Aviv en Puerto Iguazú.

Ya estábamos relajados y con ganas de continuar. Viajamos directo hasta Puerto Iguazú y nos alojamos en un hostel a pocas cuadras de la terminal. Debo remarcar que nunca había visto un hostel tan poco funcional. Pero, de cierta manera, esto hacía que los huéspedes nos juntemos en el patio a compartir algunos tragos, música, culturas, y algunos pocos corajudos nos animábamos a bañarnos en la pileta con el agua estancada de hace varios días. Noches de pizza, asado y fernet.

Me quedaron muy grabadas las últimas noches donde el hostel se llenó de chicos y chicas oriundas de Israel e intercambiamos clases de idioma y música. Hasta compartimos un viernes de bienvenida al SabbatMe sentí en Tel Aviv.

Claro que durante las dos semanas de estadía recorrimos más de una vez las Cataratas del Iguazú.

Aprovechamos también e hicimos una escapada a Foz de Iguaçu, y nos cruzamos a Ciudad del Este para conocer. Finalmente volvimos a Puerto Iguazú. A estas alturas ya eran el final de las vacaciones de Marcos.

Yo aún no había decidido que hacer conmigo, por lo que decidí quedarme en Puerto Iguazú por unos días más para pensar mi próximo destino.

¿Florianópolis? Ok, Florianópolis.

Si hay algo que realmente amo de este constante viajar, son los personajes que uno conoce: Agustín es uno de ellos.

En el hostel de Puerto Iguazú conozco a Sebastían, Maxi y Agustín, con quienes compartimos más tiempo en el hostel mientras distintos huéspedes iban y venían compartiendo días y noches con nosotros.

Pasada la semana y media en Puerto Iguazú, junto a Sebastían y Maxi votamos por viajar a Florianópolis por algunos días para “ver que onda”.

Luego de haber acomodado las mochilas, nos despedimos de un Agustín un tanto melancólico y dubitativo, quién se suponía viajaría a Buenos Aires, y nos cruzamos hasta Foz do Iguaçu. Una vez ahí, compramos los tickets para viajar hasta destino. Mientras esperábamos el bus, escuchamos un grito con una voz muy familiar: “¡Chicos! ¡Voy con ustedes!“. ¡Era Agustín! que  cambió sus planes para acompañarnos a Florianópolis.

Febrero 3. Llegamos a Florianópolis y nos tomamos un taxi directo al hostel Che Lagarto cerca de la Praia da Joaquina donde de a poco se iban preparando para el carnaval. De más estaría contar los largos días de caminata y playa, y las incansables noches de música y fiesta. Para eso estábamos allí. Pero de cierta manera, todo tiene un final y el día anterior al carnaval decido ir a pasar la noche a la terminal para así continuar mi viaje el día siguiente a un destino que hasta ese entonces desconocía.

Al siguiente día Seba y Maxi me alcanzan en la terminal y me sugieren ir a San Luís con ellos y casi sin pensarlo me dejo llevar, una vez más, por la vida y fue así como comenzamos viaje a la capital puntana. En nuestra vuelta pasamos unos días más por Puerto Iguazú donde aprovechamos a recorrer las cataratas por una tercera o cuarta (ya no recuerdo) vez.

¡Bienvenidos a San Luis!

El 14 Febrero llegamos a San Luis y como yo no había arreglado ningún tipo de intercambio de ayuda ni trabajo voluntario, Seba, a quien no me alcanzan las palabras para agradecer, me invita a hospedarme en su casa.

Luego de haber descansado y aclarado un poco la mente, decidimos alquilar una casa con Maxi. La idea era hospedarnos en zona céntrica para buscar trabajo. Confieso que nos dedicamos a cualquier cosa (prometo que dentro del marco legal) menos a buscar trabajo. Claro que nunca me olvidaré de la familia de Maxi quien también me abrieron las puertas de su casa sin pensarlo.

Durante mi tiempo allí aprovecho para asistir a un encuentro de mochileros que se llevó a cabo el 23 de Marzo en el Dique La Florida.

Intercambio de ayuda en Córdoba y Rosario.

El 20 de Abril vuelvo a Paso de la Patria por unos días y los primeros días de Mayo viajo a Córdoba para trabajar en mi primer intercambio de ayuda en Argentina en Morada Hostel.

Cuando estaba planeando mi próximo destino hacía el norte argentino, desde Freedom Hostel en Rosario responden a mi petición en WorkAway. Rosario no era un destino planeado, pero me acostumbré a dejar que la vida decida. Así es como el 10 de Junio estoy en la capital Santafesina.

A parte de haber conocido a Pedro y los voluntarios Ronny, Kaku, Adriano y Matteo, lo siguiente más loco fue haber trabajado en el hostel cuando se hospedaron por dos noches los artistas del Circo del Horror que daban un show en Rosario. Desde “la mujer de cabellos de acero”, el “capitan suicida” hasta el tirador de cuchillos y “Dolor”, el nombre serpiente. En alguna oportunidad asistiré a su Show. ¡Gente muy copada!

Para ese entonces, la ONG De la Mano por el Mundo estaban organizando un viaje de trabajo social a Salta que empezaría en Agosto. Con esto en mente, comienzo a programar mi viaje para encontrarme con ellos. Pero antes me quedaba otro intercambio en Córdoba.

Villa Tulumba: una casa hotel sobre el camino real.

El 15 de Julio estaba en Villa Tulumba, un pueblo ubicado sobre la ruta real. Allí conocería a Juanchi, su familia, amigos y vecinos con quien trabajaríamos en su Casa Hotel Andaluzia por al menos un mes. Durante mi paso por allí ayudo en el restaurant de Gaby (socio de Juanchi), quienes días más tarde serían invitados a un show en vivo en “Cocineros Argentinos“.

Si viajan por Córdoba y buscan unos días de tranquilidad en esta linda villa, no duden en descansar en Andaluzía Casa Hotel y probar las delicias del cheff Gaby.

Trabajo voluntario en comunidades Wichí con la ONG De la Mano por el Mundo.

Me despedía de Juanchi, Tulumba y su gente para reunirme con la ONG De la Mano por el Mundo para trabajar en comunidades Wichí en el chaco salteño, más específicamente en Rivadavia Banda Sur, Salta.

Caminando junto a los niños de la escuelita del Pozo del Pato.

Llegamos a este árido pueblo y luego de ubicarnos en lo que sería nuestro hogar por los próximos meses, comenzamos a recorrerlo para conocer a los vecinos.

Un mes y medio de algo más que un trabajo. Compartimos tiempo con los niños de distintas escuelitas, algunas tan retiradas de las comunidades que sus espacios solo se llenaban por las risas de los niños cuando asistían a clases; durante la ausencia de ellos, solo quedaba oír la naturaleza y el ruido del motor de algún que otro automóvil o moto.

No tengo más que agradecer a todos los vecinos de Rivadavía por todo lo que me dieron durante mi paso por allí. Las charlas y misas con ¡el padre Dario!; las noches del programa radial De la Mano en la estación a cargo de Don Cruz, quien nos invitó, no solo, a hacer el programa sino también a su casa sin ningún problema; Las tardes de charlas con Don Mejilla, Doña Lina, y Javin y familia; Los almuerzos, cenas y charlas con Belén, ¡su santa madre! y toda su familia. Los días de trabajo y viajes con Rolo y su familia; esos hermosos días en la escuelita ¡Pozo del Pato! junto a todos sus niños y maestros; La noche de folclore instrumental al lado del fuego con la verdulera y la guitarra de marito y su hermano; las tardes y noches de charlas con Ger, Flor y los voluntarios durante mi estadía (Azahara, Flor y Caro); las charlas con los chicos del Colegio Agrotécnico; y esos días de juego con los niños del pueblo. Una parte de mí ha quedado en aquel árido pueblo, en el chaco salteño.

Pueden seguir el trabajo de la ONG (quienes aún continúan trabajando con distintos voluntarios alrededor del mundo) en su página oficial: delamanoporelmundo.org.

Una escapada a Tilcara.

Para mediados de septiembre continúo viaje.

Arribado a Tilcara temprano por la mañana y sin ningún plan de intercambio de ayuda, me siento en la plaza principal y espero a que la vida haga lo suyo. Luego del almuerzo, descansado y con el aire tilcareño en los pulmones, cargo la mochila y salgo en busca de refugio. Al segundo intento caigo en el hostel Tierra Andina donde Dani me ofrece realizar trabajos de mantenimiento a cambio de alojamiento y comida. Sin dudarlo, ¡puse manos a la obra! Claro que no todo es trabajo, a la vida también se la disfruta conociendo sus alrededores y su gente. Así fue como en mis tiempos libres salía a charlar con los vecinos o a hacer alguna trekking con los huéspedes.

Corrientes, Córdoba y… ¡Ushuaia!

Luego de dos semanas en Tilcara y con ansias de continuar para arriba, mis viejos deciden salir de vacaciones y me preguntan si yo estaría disponible para ir a El Paso a cuidar la casa. Claro que acepto y con esa ruta inesperada deduzco volver a pasar por Córdoba.

A momentos de presentar este artículo, me encuentro intercambiando ayuda en Rivera Hostel en Córdoba, donde debo agradecer a Enri, Ro, Pame y a los voluntarios Ken, Cam, Shylo, Julia, Cecil, Osman y Bashir, y al staff de Bicicleta Bar. Muchas buenas energías.

A raíz del agradecimiento de todas las personas que he conocido, debo también agradecer a mis clientes que me bancan desde siempre en todas.

Ya con pasaje en mano, confirmo viaje a mi eterna UshuaiaRecargaré los pulmones con aire fueguino y aprovecharé a visitar a mis nuevos “sobrinos” y disfrutaré de mi familia y amigos a quienes agradezco eternamente por todo.

El 2017 será otro año vagabundo con destinos inciertos pero con nuevas aventuras y siempre en pos de conocer personas e historias.

¡Feliz navidad y próspero año nuevo!

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